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Al son del mariachi, al calor del tequila y el gusto por el birote
Al son del mariachi

Al son del mariachi, al calor del tequila y el gusto por el birote

Un pan de fortaleza dura, pero suave de corazón
Cocina con Alegría

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Muchas historias se escriben alrededor del este pan típico de Guadalajara, que si fue introducido a México por un cocinero de la corte de Maximiliano y quien fue llevado a Guadalajara donde dio a conocer a tan peculiar pan; que si está relacionado con los virotes que usaban los esclavos que desobedecían a sus amos y que eran piezas muy pesadas; que si es una palabra derivada del pan francés baguette; que si su nombre se los debemos a la familia Birrot que vivía en Puerto Vallarta… cualesquiera que sean sus historias o sus orígenes, una torta ahogada no puede ser concebida sin su peculiar y clásico pan, que se caracteriza por ser duro de corteza, pero suave en su interior.

Podríamos imaginar que por ser un pan de consistencia dura es muy fácil de preparar, pero para sorpresa de propios y extraños, Jalisco se ha apoderado de tan excelso pan gracias a su altura y clima. Así es, este tipo de pan regional necesita de una temperatura exacta para lograr la fermentación ideal, pues cabe mencionar que un birote lleva en su proceso dos masas fermentadas: una para que le dé el sabor (pata) y la segunda, la consistencia.

Si eres amante de esta tradición culinaria jalisciense, te compartimos la receta secreta que todo tapatío guarda celosamente en el recetario de la abuela.

Birote (pan tradicional de las tortas ahogadas)
Para este tipo de pan necesitas preparar dos masas.

Ingredientes Pasta No. 1: Cómo hacer la pata (es la masa que le da sabor al pan) ½ kilo de harina de trigo 15 gramos de levadura seca en barra (también puedes emplear la instantánea) Agua, cantidad necesaria

Pasta No. 2: 1 kilo de harina de trigo 30 gramos de levadura seca Agua, cantidad necesaria 20 gramos de sal
Modo de preparación
Pasta No. 1 (pata): Sobre una superficie limpia, cierne la harina de trigo, agrega la levadura y un poco de agua. Mezcla todos los ingredientes y amasa hasta obtener una pasta suave y elástica. El agua sólo la usarás en la mezcla hasta obtener una masa de consistencia pegajosa.
Deja reposar en un recipiente previamente enharinado y cubierta con una manta húmeda. El tiempo variará por la humedad o clima del lugar donde vivas, pero es un promedio de 6 a 8 horas (en Guadalajara el tiempo aproximado es de 6 horas en una temperatura de 22 a 25°C). La pasta estará lista cuando ésta se dilate y posteriormente se “desinfle”. Pasta No. 2: Cierne la harina y agrega el resto de los ingredientes; bate hasta integrarlos. Agrega la pata o pasta No. 1 y vuelve a mezclar hasta integras las masas. Estira la pasta y golpea ligeramente como cualquier pasta de pan. Deja reposar en un recipiente. Para darle forma al pan, haz pequeños óvalos y acomoda sobre una charola de aluminio previamente enharinada y deja un espacio de 5 cm entre cada uno. Hazles una ranura a la mitad, pero a lo largo, de cada pieza. Mientras reposa el pan en las charolas, calienta el horno a 250°C. Introduce en el horno un recipiente con agua y a un lado de éste mete la charola (ojo, lo que vamos a necesitar es el vapor que sale del agua, que nos ayudará darle al pan la consistencia crocante). Deja hornear por unos 20 minutos o hasta que estén dorados.

Si se te hizo agua la boca, prepara la tradicional torta ahogada, busca la receta en Cocina con Alegría No. 54.

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