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Pecar comiendo y luego correr

Segunda estrategia que te ayudará a trabajar con tu hambre emocional

Comer mucho y después ir a hacer ejercicio no ayudará a nuestro organismo a estar sano, pues el sistema inmunológico se descompensa. Hay que tener un equilibrio en todo y aprender a comer sanamente.
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Cuando nos invade algún sentimiento que pensamos no podemos controlar, nos estamos dando permiso para comer de más. Lo hacemos de forma compulsiva esperando encontrar alivio, pero una vez que paramos, llega la culpa y los reproches; entonces, como forma compensatoria y castigo por la cantidad de calorías, nos ponemos a hacer ejercicio y muchas veces de forma compulsiva también. Terminamos agotadas pensando que es lo justo por pecar con la comida.

Mover el cuerpo todos los días con algún tipo de ejercicio y acompañado de una sana forma de comer, es recomendable, pero no como un modo de compensar los malos hábitos alimenticios.

Cuando comemos sin atención a los alimentos y hacemos ejercicio desmedido, lo único que estamos logrando es no tener salud, ya que el sistema inmunológico se ve afectado con tantas subidas y bajadas de energía. Contrariamente a lo que pensamos nos arriesgamos a tener alguna descompensación que se manifestará enfermando el cuerpo. Y claro! El hambre emocional seguirá gobernando nuestra voluntad.

Una vez más, la recomendación es comer con atención, cuidando nuestro bienestar, mover el cuerpo de forma regular y con alguna actividad que nos guste. Más allá de pensar en la calorías que vamos a quemar, encontrar el ejercicio que nos divierta, que nos inyecte energía y nos motive a seguir participando con entusiasmo.

Recuerda “Lo que comas ahorita te dirá como te sentirás más tarde” y lo mismo pasa cuando movemos el cuerpo.

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