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¿Qué emoción tengo…qué órgano estoy estimulando?
¿Qué emoción tengo…qué órgano estoy estimulando?

¿Qué emoción tengo…qué órgano estoy estimulando?

Nuestras células responden a nuestras emociones y pensamientos
Claudia Cortés Cardoso

Asesora en nutrición. Ha participado en la realización de talleres de cocina para elaborar platillos especiales para personas con diabetes, colesterol e hipertensión, entre otras enfermedades.

Cursó el diplomado en auriculoterapia, para ayudar a pacientes con algún tipo de enfermedad física o emocional. También cuenta con estudios de ADN básico (ADN emocional, creencias y Thetahealing.)

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Seguimos hablando sobre cómo las emociones influyen en nuestro peso corporal. Por incredible que parezca, nuestras células se alimentan también de nuestros pensamientos y nuestras emociones. A continuación te enlisto tres emociones más que tienen que ver con tener bajo o sobre peso.

La tristeza: Estimula la tiroides y por eso adelgaza. Las personas que piensan mucho, anticipan todo tipo de problemas buscando solución a algo que probablemente nunca vaya a ocurrir tienen gran propensión a la hiperactividad (que no vitalidad) y por ello suelen ser delgadas e inquietas. Su forma de hablar conlleva discursos muy largos con demasiada información. No saben ir a lo esencial, pues su mente está siempre bullendo de ideas y conocimientos. Son personas muy mentales con movimientos algo robotizados.
Recomendación: Rebajar el exceso de pensamiento y afirmar el orgullo creador. Llenarse de vitalidad empleando la rabia necesaria.

El miedo: Al trabajar con los riñones liberas cortisonas, por eso es la emoción que más engorda. Las personas que tienen gran tendencia a engordar o hincharse acumulan mucho miedo en su interior a casi todo. A tomar decisiones, a hacer cosas nuevas, a plantar cara ante un conflicto. Son personas que prefieren responsabilizar a otros de sus problemas, no hacerse cargo. Por muchas dietas que hagan, hasta que no dimensionen adecuadamente esta emoción, no recuperarán su peso equilibrado.
Sus movimientos suelen ser lentos, torpes y pesados, tardan mucho en tomar decisiones.
Recomendación: No callar ni tragar, aprender a reaccionar con rabia en el aquí y ahora. Pasar a la acción.

La alegría: Está relacionada y trabaja con el páncreas. Libera hormonas del buen humor que hacen sentir bien. Cuando la alegría se acusa en exceso, la persona se convierte en impaciente, ansiosa por ser satisfecha al momento, o en eufórica que no ve las amenazas que habitualmente acaban en batacazos, o prefiere huir de su vida a través de adicciones como comida, alcohol, drogas. Por eso es una emoción que suele engordar. También el estado de felicidad y de paz interior trae como consecuencia ese bienestar y satisfacción que no se caracteriza por la delgadez, sino por estar rebosante también de kilos.

No juzgues por las apariencias físicas. Es importante que aprendamos a entender que a cada uno nos domina una emoción y que la diversidad es exquisita. Cuando estés sintiendo alguna emoción detente unos segundos y piensa ¿qué emoción tengo, por lo tanto, qué órgano estoy estimulando?

Claudia Cortés Cardoso

Asesora en nutrición. Ha participado en la realización de talleres de cocina para elaborar platillos especiales para personas con diabetes, colesterol e hipertensión, entre otras enfermedades.

Cursó el diplomado en auriculoterapia, para ayudar a pacientes con algún tipo de enfermedad física o emocional. También cuenta con estudios de ADN básico (ADN emocional, creencias y Thetahealing.)

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