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Llegó Navidad y con ella el atracón
Llegó Navidad y con ella el atracón

Llegó Navidad y con ella el atracón

Lic. en Publicidad. Con especialidad en Trabajo con Grupos Terapéuticos.
Especialidad en  Prevención y Detección de los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Sensibilización y Facilitador de grupos.

Trabajo corporal con Gestalt. Además de haber tomado cursos como: Diplomado en  Desarrollo humano, Orientador Humanista, Enfoque centrado en la persona, Trabajo con sueños, Como contribuyo a hacerme la vida infeliz, Los sentimientos en la Psicoterapia, Woman Food and God and Money too con Geneen Roth en San Francisco, Calif. USA;  Diplomado en Orientación Familiar, Trabajo en adicciones desde la Gestalt, entre otros.

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La época Navideña es una temporada llena de sabores, sentimientos y recuerdos. Es un tiempo que nos han vendido desde niños como una fiesta para dar gracias, convivir y compartir llenos de alegría. Se acerca el fin de año que inevitablemente nos invita a hacer un recuento de todo aquello que se deja con el año y la ilusión de lo que está por venir. Estamos llenos de eventos, encuentros con amigos y familiares, vacaciones que nos sacan de la rutina e implica modificar hábitos. Muchas veces hasta se hace la broma de: Llegó Navidad y con ella el atracón.

Para algunos de nosotros esto puede ser un problema, y sobre todo para quienes somos comedores emocionales, ya que nos rodea un mundo de sabores que solo probamos en estas fiestas y nos acordamos del maratón Guadalupe-Reyes, lo que implica olvidar el bienestar y el contacto con nosotros mismos para volcarnos a la comida, como si disfrutar del momento tuviera que ver con estar comiendo y no poder parar, porque sería descortés o grosero no comer lo que tanto amor fue preparado o ¿cómo no probar los platillos navideños, solo se comen una vez a la año?

Tenemos tantas ideas alrededor de esta fecha que puede llegar a ser abrumador cuando pensamos en ellas: “Esta Navidad será diferente a la anterior”, “En Navidad nadie está a dieta, el año que entra seguro”, “Tengo que bajar de peso”, “Me van a criticar por gorda(o)”, “¿Qué me voy a poner? Nada me queda”, “Bajo de peso ahora o seguro voy a subir más”, “Tantos regalos que comprar”, “No quiero ir”. En fin, ideas que nos llevan a querer dejar de estar aquí en este momento, a detenernos en el pasado y llenarnos de tristeza por lo que ya no es. A pensar que el año que entra lo haremos mejor y seguro la vida será diferente. Y de alguna manera escapamos del momento presente, que es donde realmente podemos estar, sentir y darnos lo que estamos necesitando. Factores externos a mí y a mi situación actual pueden acrecentar la ansiedad, como el gasto económico que parece requisito para convivir con otros, asistir a reuniones con personas que no queremos ver. No escuchar la necesidad de estar a solas recordando a quien ya no está, y sintiendo tristeza por su ausencia. Todo esto nos limita por que prestamos atención al “Así debe o tiene que ser” creencia que me lleva a estar atendiendo los requisitos de otros y no me lleva a verme a mí con necesidades propias.

En una cultura como la mexicana, la comida es una forma de mostrarles amor a los seres queridos, generalmente en cantidades bastas que muestren también agradecimiento y prosperidad. Pero estas son sólo ideas con las que hemos crecido, en realidad esta Navidad y sus fiestas ¡Si pueden ser diferentes! Hoy con mucho amor hacia nosotros mismos, con atención a nuestras necesidades y emociones reales, podemos elegir como deseamos que sea, qué tradiciones si queremos o podemos seguir, con quien aceptamos pasar momentos o días. Determinando qué queremos comer y cuándo. Sólo es cuestión de estar atentos al hambre física y comer lo que de verdad se nos antoja, no sólo porque se trate del platillo navideño de la abuela o porque es un guiso especial de navidad. En realidad, cualquier platillo lo podemos cocinar en otro momento del año, y la abuela puede mostrarnos su cariño con un rico abrazo cuando se lo pidamos. Aprender a decir “ya no quiero, gracias” dejará de ser un obstáculo cuando seamos capaces de reconocer que el estómago ya está satisfecho y podemos quedarnos en la sobremesa o en la reunión sin tener que seguir comiendo.
Hacer a un lado las creencias alrededor de las comidas navideñas y centrar en la atención en cómo es que queremos sentirnos, será la clave para no sentir culpa y nos brindará el bienestar que estamos buscando. Así ya no necesitaremos poner de pretexto que en enero empezamos a cuidar la alimentación. La responsabilidad de cuidar la salud y bienestar no tiene que ver con la fecha, tiene que ver con estar en atención hacia nosotros. Además de ayudarnos a recuperar la confianza en lo que sentimos, en las sensaciones de hambre-saciedad y esto nos da pie a confirmar que puedo y me merezco tratarme con amor.

Te doy algunos tips: Es época de dar amor, entonces trátate con amor a ti mismo. Vive tu presente, sintiendo lo que necesitas hoy. Cubre tus necesidades reales, incluyendo hambre y saciedad. Come para encontrar bienestar en todo sentido, no por antojo. Date el tiempo para hacer ejercicio, no rompas tu rutina. Recuerda que el amor se siente, no se come. Disfruta la época.

¡Te deseo una feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

Lic. en Publicidad. Con especialidad en Trabajo con Grupos Terapéuticos.
Especialidad en  Prevención y Detección de los Trastornos de la Conducta Alimentaria. Sensibilización y Facilitador de grupos.

Trabajo corporal con Gestalt. Además de haber tomado cursos como: Diplomado en  Desarrollo humano, Orientador Humanista, Enfoque centrado en la persona, Trabajo con sueños, Como contribuyo a hacerme la vida infeliz, Los sentimientos en la Psicoterapia, Woman Food and God and Money too con Geneen Roth en San Francisco, Calif. USA;  Diplomado en Orientación Familiar, Trabajo en adicciones desde la Gestalt, entre otros.

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